La Patata

La patata (Solanum tuberosum) es uno de los alimentos más populares y beneficiosos a nivel mundial. Tiene su origen en Perú, pero su alcance es global, habiéndose convertido en un alimento de primera necesidad en la mayoría de los países del mundo. Junto con el arroz, el maíz y el trigo, la patata se ocupa de proporcionar el 60% del aporte calórico de la dieta de la población mundial.


Morfología vegetal

La patata es el tubérculo de la planta del mismo nombre, herbácea perteneciente a la familia de las solanáceas (como el pimiento o el tomate). Los tubérculos no son raíces sino engrosamientos subterráneos de los tallos. El tallo crece hasta casi 1 metro de altura, erguido o tendido, con hojas acuminadas y flores cuyos colores van desde el blanco hasta el púrpura. El fruto es una baya con numerosas semillas, de tamaño parecido al de la cereza.

En la siguiente imagen, el Dr. Zósimo Huamán [Huamán, 1986] detalla la morfología de la planta normal de patata formada a partir de un tubérculo-semilla, incluyendo la parte subterránea y la aérea:

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Las hojas de la planta son las responsables de la creación del almidón, el cual se desplaza a los tallos subterráneos y se acumula formando los tubérculos. Por lo tanto, la salud de las hojas es un factor determinante en la futura cosecha. Una inspección visual de la planta permite hacer una estimación de los tubérculos ocultos bajo tierra. En condiciones favorables, una semilla de patata certifica en un suelo húmedo y rico en nutrientes es capaz de producir unas 20 patatas, que pueden pesar hasta 300 gr. Esta estimación general, que varía según la variedad de semilla y las condiciones del cultivo, sitúa a la patata como el alimento vegetal más productivo del mundo.

Historia

La patata tiene su origen en Perú, en una región que comprendería lo que hoy son los Andes del sur y el altiplano de Perú​ y el noroeste de Bolivia.

"La patata fue cultivada por primera vez en la frontera de Perú y Bolivia (cerca del lago Titicaca), hace 7.000 años"

La patata fue introducida en Europa por los españoles en el siglo XVI tras el descubrimiento del continente americano. La introducción y aceptación fue lenta, pero en el siglo XIIX estaba presente en la lista de alimentos básicos en la mayoría de los países europeos. El primer país europeo en reconocer y aceptar la patata fue Irlanda, en 1780, ya que se trataba de un cultivo favorecido por el frio clima irlandés. El cultivo de patata no se popularizó en España hasta finales del siglo XVIII. Desde Europa se difundió a todo el mundo, convirtiendo la patata en uno de los cuatro principales alimentarios del mundo, junto el arroz, el trigo y el maíz.

"Es el vegetal de cultivo más extendido a nivel mundial:  Hoy se cosecha en 125 países”

Estacionalidad

Hoy día resulta un alimento básico cultivado en las regiones templadas de todo el mundo y que está presente en nuestros mercados durante todo el año. La planta se cultiva como herbácea anual. Los tubérculos de carne ligera y suave prefieren los suelos francos, arenosos y ricos; los suelos húmedos y pesados dan lugar a tubérculos de carne más firme. Es al inicio de la primavera cuando las patatas nuevas o tempranas, de piel fina y lisa, llegan a nuestros mercados; y las podemos encontrar hasta septiembre. Se distingue de la tradicional patata vieja otoñal o tardía (febrero a junio), no sólo por su aspecto, sino también por sus cualidades nutritivas y sus aplicaciones en la cocina.

¿Qué aporta nutricionalmente la Patata?

Es uno de los alimentos más populares del mundo y una fuente muy razonable de energía que nos aporta un alto contenido en hidratos de carbono, vitaminas y minerales. Al ser un producto de origen vegetal, aporta menos calorías de lo que pensamos: 80 calorías por 100 g (en el caso de que se hiervan).

Una ración de 100 gramos de patata aporta entre el 3 - 4% de la ración necesaria diaria de proteínas, el 20% de las de selenio, el 11% de las de potasio (mineral que contribuye al equilibrio de los líquidos en el organismo, regulando así la presión arterial), el 10% de las de flúor y el 7% de las de hierro.

También es una buena fuente de vitaminas, tan sólo 100 gramos pueden cubrir el 13% de los requerimientos diarios de vitamina B6, así como el 13% de la dosis diaria requerida de B1, y en un 4% de la vitamina B2, de esta forma la patata resulta muy beneficiosa para el buen funcionamiento de nuestro sistema nervioso. Cuando están crudas su vitamina principal es la C, sin embargo, tiende a desaparecer después de la cocción, no obstante, si se cuecen al vapor, las patatas pueden conservar algo de su vitamina C.

En general, el consumo de patatas aporta un sinfín de beneficios saludables como la activación de la actividad muscular, prevención del escorbuto y perdida de los dientes, promueve la síntesis de colágeno, aumenta la resistencia del cuerpo a la infección con ciertos virus, actúa como anti-inflamatorio, mejora el sistema nervioso favoreciendo a equilibrar el estado de ánimo, impulsan la actividad cerebral, alivian cálculos renales, etc.

Evidentemente, las cifras de los aportes varia en función de la preparación culinaria. A continuación, se muestran los datos publicados en la web de la BEDCA (http://www.bedca.net/) (la Base de Datos Española de Composición de Alimentos) en la que se comparan los componentes aportados por 100 gramos de patata en 4 modalidades: en crudo, chips, frito y cocido. El degradado de colores indica las concentraciones, donde el rojo indica la menor concentración y el verde la mayor.

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Aporte nutricional de la patata en función de su preparación culinaria

Composición química de la Patata

  • Proteínas: 2-2.5%
  • Fibra: 1-1.8%
  • Almidón: 16-20
  • Ácidos grasos: 0.15%
  • Agua: 72-75%

Algunas curiosidades de la Patata

  • El 85% de la planta de la patata es comestible.
  • Las patatas son un alimento muy energético por su alto contenido en carbohidratos (unos 26 gramos en un tubérculo mediano).
  • Las patatas deben conservarse en un sitio fresco, seco y oscuro por cuestiones químicas. De lo contrario se favorece a la formación de solamina, un alcaloide amargo y tóxico que la patata utiliza como fungicida y pesticida para protegerse, pero que ingerida por el hombre en altas concentraciones puede resultar letal.
  • Comer una patata mediana con piel aporta cerca de la mitad de la ingesta diaria recomendada de vitamina C, una quinta parte del valor recomendado diario de potasio, una décima parte de la ingesta diaria adecuada de vitamina B6 y algo de tiamina, riboflavina, niacina, magnesio, fósforo, hierro y zinc.
  • Las patatas, aunque sean increíblemente buenas para los humanos, son muy tóxicas para los caballos.
  • Las patatas contienen unos compuestos llamados fitoquímicos, como los carotenoides y polifenoles. Se sospecha que dichos componentes pueden reducir las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como ciertos tipos de cáncer.
  • Comer patatas es beneficioso para el sistema inmunitario, en especial si se comen frías o en ensalada.
  • El almidón de la patata puede ser empleado como combustible, para elaborar vodka, o en la fabricación de medicamentos.
  • El 80% de la producción de patatas se cultiva en Asia. Los principales productores son China y la India.
  • La mayor parte de sus carbohidratos son almidón. Una parte de este almidón no se digiere bien y tiene los mismos efectos beneficiosos que la fibra alimentaria, como proteger del cáncer de colon y disminuir las concentraciones de colesterol y triglicéridos en sangre.
  • La patata ha sido el primer vegetal en haberse cultivado en el espacio (año 1995). La NASA pretende utilizar estas patatas espaciales para alimentar a los astronautas que participen en misiones largas y, tal vez, a futuras colonias espaciales.
  • Las patatas poseen el contenido más elevado de proteínas de la familia de los tubérculos y raíces (un 2% del peso del producto fresco).
  • La producción mundial de patatas asciende considerablemente cada año.
  • La patata es el cuarto cultivo mundial, por detrás del maíz, el trigo y el arroz.
  • Comer patatas crudas puede producir una intoxicación, ya que la planta contiene el alcaloide solanina. Esta sustancia está presente en un 0.075 mg. por gramo de patata y dado que su toxicidad es de 2 a 5 mg. por kilo de peso corporal, quiere esto decir que tendríamos que comer más de 50 kilos de patatas crudas y sin pelar para que nos afectase, porque el pelado y la fritura o cocción eliminan el compuesto, dejando esta inconveniencia en una mera anécdota. A veces, cuando la patata ha sido expuesta a la luz, comienza a reverdecer. Ese color verde nos indica un aumento de la solanina

Usos de la Patata

El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino de España define el siguiente esquema de usos y aprovechamientos referentes a la patata ( http://www.mapama.gob.es/app/materialVegetal/Docs/Usospatata.JPG):

Usos Alimentarios

  • Patata para Siembra
  • Patata para Fresca
    • Autoconsumo
    • Consumo Comercializado
  • Productos Alimentarios Industriales
    • Patatas Prefritas Congeladas
    • Patatas Congeladas
    • Chips
    • Copos de Patata Deshidratada y Patata Granulada
    • Almidón de Patata (para harinas o bebidas alcohólicas)

Usos NO Alimentarios

  • Almidón de la Patata
    • Industria Farmacéutica, Maderera, Textil y del Papel
    • Sustituto de Poliestireno
    • Cascara de la Patata Licuada para Producción de Etanol
    • Pienso para Alimentación Animal

Clasificación de la Patata

Existen miles de variedades diferentes de patatas en todo el mundo, fruto de una intensa inversión en i+D por parte de los productores de patata de siembra. El desarrollo de nuevas variedades es una actividad intensa justificada por la obtención de variedades con mayor rendimiento y adaptabilidad. Existen diferentes criterios de clasificación de estas variedades.

Clasificación según pigmentación de la piel y la carne

Uno de los criterios de clasificación más aceptado es el que atienden al color de la piel y de la carne (o pulpa). Tanto la piel como la carne pueden tomar tonos blancos, amarillos, rojizos e incluso morados.

Clasificación por ciclo de cultivo

El sistema de clasificación más utilizado por los productores tiene que ver con la duración del ciclo fenológico, que puede ser de 90 hasta 200 días. De esta forma tenemos la siguiente clasificación de patatas [García, 2011]:

  • Precoces o extratempranas: duración de ciclo de 90 días. Se cultivan en zonas de clima cálido y se cosechan entre enero y abril. Pequeñas y delicadas, son ideales para cocer. No conviene comprar muchas porque se conservan mal. Difíciles de encontrar porque su cultivo es limitado y casi todas se exportan.
  • Semitempranas o tempranas: duración de ciclo entre 90 y 120 días. Se cosechan entre abril y junio.
  • Semitardías o media estación: duración de ciclo entre 120 a 150 días. Se cosechan entre junio y septiembre.
  • Tardías: duración de ciclo entre 150 y 200 días. Se cosechan noviembre, pero en algunos casos puede alargarse hasta enero. Son las que mejor se conservan, ya que al cosecharlas cuando la planta prácticamente ya se ha secado el tubérculo está preparado para pasar el invierno bajo tierra. La patata tardía es mucho más productiva que la temprana.

CICLO PATATASJPG

Clasificación por tipo de consumo (o por textura tras la cocción)

También existe la clasificación por tipo de consumo [FUEYO-OLMO, 2007; VALDUNCIEL-PÉREZ, 2017]. Se basa en las cualidades que tiene la patata al ser cocida para ser introducida en las diferentes preparaciones. Con una clasificación en cuatro tipos, puede haber variedades que se encuentren entre dos tipos, aunque quizás uno de ellos se aproxime más que el otro.

En ocasiones, las tardías se convierten en muy tardías y acaban recolectándose de noviembre a enero. Estas patatas son las más harinosas debido al alto contenido en almidón. Precisamente el contenido en almidón es uno de los responsables de la textura tras la cocción.

  • TIPO A: patata consistente para ensaladas o para hervido

No deben ser harinosas. No deben desintegrarse durante la cocción. Deben tener una consistencia firme. Deben tener estructura fina. Han de ser bastante húmedas. Presentan con frecuencia el inconveniente el tener un alto grado de humedad y consistencia muy suave.

 Son aquellas que mantienen mejor su estructura al cocer y se corresponden con las que tienen un menor contenido en almidón (hasta un 15%). Por ello son las que al ser cortadas en crudo presentan una superficie de corte más lisa y húmeda. A esta categoría pertenece la variedad Kennebec y son muy buenas tanto para guisar como para freír.

  • TIPO B: patata bastante consistente, apropiada para usos múltiples

Deben de ser algo Harinosas. No deben desintegrarse o solo ligeramente. Su consistencia debe ser firme hasta bastante firme. Han de ser algo húmedas. Deben tener una estructura fina o bastante fina.

Aunque superan el 15% de almidón, siguen manteniendo su firmeza y estructura tras la cocción. Son perfectas para saltearlas y consumirlas en ensalada. Algunas variedades son la Bintje, la Red Pontiac y la Monalisa.

  • TIPO C: patata harinosa

Deben ser harinosas. Más bien secas. La desintegración puede ser moderada. Consistencia bastante firme. Estructura fina. Las patatas que tienen una consistencia bastante suelta y una estructura bastante basta, se las clasifica entre las variedades de este tipo.

Son las que contienen almidón para aburrir, por ello al cocer se deshacen fácilmente y además su carne es más seca. Su aplicación ideal es para la confección de puré, bolas de patata o guisos en que necesitamos engordar algo el caldo. Algunas de las variedades de este tipo son la Desireé y la Coliban.

  • TIPO D: patata muy harinosa

Son muy harinosas y secas. La superficie puede desintegrarse completamente durante la cocción. Consistencia suelta. Estructura muy basta y algo fibrosa.

Recomendaciones básicas en el cultivo de la Patata

  • Semilla

El uso de una semilla certificada mejora significativamente el éxito de la cosecha. Es muy importante adecuar la elección de la variedad en función del propósito final de la cosecha, el tipo de suelo, la zona geográfica, el clima, etc. En general, se recomienda el uso de calibres pequeños y no trocear las semillas por el alto riesgo de transmisión de enfermedades.

  • Suelos

El suelo idóneo es el franco o franco-arenoso, nivelado, mullido, sin terrones, con buen drenaje y aireación. Es importante evitar la formación de suela de labor para no favorecer la deformación de los tubérculos ni la existencia de hongos. Se recomienda que las tierras sean nuevas o no hayan sido utilizadas para el cultivo de patatas en los últimos cuatro años. De modo que es muy importante hacer una buena rotación de cultivos para evitar plagas bacterianas. Se recomienda analizar el suelo para averiguar si existe carencia de nutrientes. El pH del suelo ha de estar comprendido entre 5,5 y 6,5.

Se desaconseja que el cultivo previo haya sido de zanahorias o espárragos por el riesgo de existencia de rhizoctonia crocorum. Sin embargo, la presencia previa de cultivos de cereales sí que es positivo. La lechuga, la espinaca, el cebollino y el ajo porro son buenos compañeros de cultivos para las patatas.

  • Clima

La patata se adapta preferiblemente a climas templados, pero se adapta muy bien a zonas cálidas como Andalucía en las que se adelanta la plantación; y a zonas más frescas como Castilla y León, en las que la plantación se retrasa hasta los meses de marzo, abril o mayo, incluso junio para evitar las heladas. En general, durante todo el ciclo, lo deseable es que las temperaturas no bajen de los 8 grados ni suban de los 25.

  • Plantar

Es necesario hacer una buena preparación del suelo antes de plantar dejando como mínimo 15 cm de tierra suelta en la superficie. La semilla se ha de colocar en la superficie (dejando un espacio entre ellas de entre 15 y 30 cm) y cubrirla por una cresta, dejándola enterrada entre 7 y 12 cm. A medida que la planta crece hay que tener precaución de que las patatas no se asomen. En caso de se asomen es necesario cubrirlas con tierra para prevenir las quemaduras por el sol y que se pongan verdes.

La elección de la variedad y de las distancias de plantación de los tubérculos determinará la densidad de siembra. La forma tradicional de expresar la densidad de un cultivo de patatas es el número tallos principales (los que crecen directamente del tubérculo madre) por metro cuadrado.

  • Riego

La patata es un cultivo muy exigente en agua durante todo el ciclo, pero un exceso de agua puede reducir el porcentaje de fécula y favorecer la aparición de enfermedades como el mildu. Es necesario regar con agua moderada pero constante, especialmente cuando la plata comienza a desarrollarse, lo ideal es ir regando moderadamente todos los días, para mantener la humedad del suelo. El método de riego más usado es la aspersión, aunque también es bastante frecuente encontrar cultivos en los que se riegue por inundación, goteo, etc.

La patata es muy sensible a los estreses como cambios bruscos en cuestión de hidratación o temperatura. Estos estreses podrían producir alteraciones en el desarrollo del cultivo, incluso es posible que aparezcan surcos o grietas en las patatas.

  • Tratamientos

En función de la zona geográfica, el periodo del año y la variedad elegida será necesario adecuar el tratamiento de prevención de plagas adecuado.

  • Cosecha

La duración de la cosecha dependerá de varios factores, pero suele estar comprendido entre 90 y 200 días en función del ciclo de la variedad elegida. Una vez finalizado el ciclo y arrancado el tallo (defoliación o seca de matas), se recomienda que la patata permanezca enterrada de 2 a 4 semanas para que la piel se fije o encorche. Hay que tener precaución de no alargar demasiado este periodo porque puede degradar el aspecto de las patatas y las expone a eventuales ataques parasitarios.

Las patatas recién cosechadas pueden almacenarse durante meses, en lugares de poca luz y lejos de vegetales que estimulen su desarrollo (como la cebolla) de esa forma garantizará la vida de su patata y no comenzará a desarrollar raíces nuevas 

¿Densidad de plantación?

La densidad de plantación se expresa como el número de plantas por unidad de superficie (generalmente la hectárea). En el caso de la patata, se refiere al número de tallos (no de plantas) por unidad de superficie. En general, se toma la media de que por cada semilla se obtienen 3 tallos.

"La densidad de siembra tiene una relación directa con los rendimientos y el tamaño de los tubérculos cosechados"

La densidad de plantación influye directamente en el volumen de la producción.  La densidad de plantación no solo influye en el numero de tubérculos sino también en la calidad de la producción, es decir, en la homogeneidad de los tamaños obtenidos. No hay que olvidar, que el resultado de la cosecha depende de muchos otros factores como el suelo, la variedad cultivada, el clima, etc., por lo que en función de estos otros factores, la influencia de la densidad podría atenuarse o acentuarse. Por ejemplo, la variedad Agria tiene muchas más dificultades para emitir tallos en densidades altas que la variedad Monalisa.

A mayor densidad de plantación (hasta un cierto límite) corresponden generalmente rendimientos más elevamos en tubérculos de calibre pequeño y medio, debido a una mayor competencia por la luz, agua y nutrientes. En cambio, si la densidad es baja, el rendimiento por hectárea es menor, pero los tamaños de los tubérculos son mayores. En el caso de densidades demasiado altas, se producen un número menor de tubérculos, teniendo un rendimiento individual menor que las cultivadas con una densidad más débil [Villalobos, 2002].

"Conforme aumenta la densidad aumenta la producción, pero también aumenta la competencia de las plantas, por lo que el peso medio de los tubérculos disminuye"

En general, el diámetro de los tallos y el área foliar serán mayores cuanto mayor sea la separación entre plantas, mientras que la altura del tallo será mayor cuando menor sea esta separación. Estos resultados pueden estar relacionados con el efecto del autosombreo, por lo que la planta ha de competir en altura por los rayos del sol.

Los calibres de semilla grandes proporcionan un número mayor de yemas y de tallos. También podemos afirmar que, para un mismo calibre, en la medida que disminuye la distancia de plantación, aumenta el número de tallos por unidad de superficie [Almeida et al., 2016].

Existe mucha literatura referente a la densidad de la plantación y a la manera en la que esta influye en los resultados finales de producción. Es difícil fijar una densidad de plantación ya que el nivel de competencia y el numero de tallos por planta puede variar de un año para otro [Ellissèche y Pérennec, 1987].  La densidad adecuada en cada caso depende del destino final al que vaya dirigida la patata, por ejemplo, para la producción de patata extra-tempana y de siembra convienen densidades altas. Los tubérculos que se utilizan como materia prima para hacer patatas pre fritas congeladas deben ser de gran tamaño, mientras que las destinadas a la producción de patatas chips deben ser de tamaño mediano. Por lo tanto, es necesario establecer el objetivo de la producción antes de planificar la plantación.

Encontrar el equilibrio deseado en la densidad de plantación para que los cultivos sean eficientes y rentables es una tarea muy importante. Tal y como hemos comentado, la producción aumenta al aumentar la densidad. Pero a partir de un umbral de saturación la producción cae pese a seguir incrementando la densidad. Por otro lado, el tamaño de las patatas obtenidas tiende a menguar conforme aumenta la densidad. Por último, no debemos de olvidar de que en el cultivo de patatas, la semilla representa alrededor del 50% de los gastos del cultivo. Guglielmetti   [Guglielmetti & Covarrubias, 1988] afirman que "disminuir la distancia sobre la hilera aumenta los costos, pero no los beneficios".  La siguiente gráfica trata de resumir de una manera generalista estas relaciones. 

Grafica Densidad Poblacion

  • Calculadora de población vegetal

Con la siguiente calculadora es posible estimar el espaciamiento entre filas y entre semillas para alcanzar la población de plantas deseada. Esta calculadora se basa en la publicación “Seed rate guide” de la Universidad de Cambridge.

Para determinar la población de plantas por hectárea indique la distancia entre los surcos o hileras y la distancia entre los tubérculos.

En general, la cantidad de patata de semilla necesaria para cubrir una hectárea varía entre los 2.000 y los 2.500 kg para semillas grandes (calibres 45/60) y entre 1.500 y 1.800 para semillas pequeñas (calibre 28/35). Cada patata (o trozo de la misma) ha de tener un mínimo de dos yemas. Se trata de conseguir una densidad de plantas de 55.000 a 65.000 plantas/ha. Algunas de las distancias empleadas para este propósito serían:

  • 75 cm entre caballones y 25 cm entre semillas = 53.333 plantas/hectárea.
  • 80 cm entre caballones y 20 cm entre semillas = 62.500 plantas/ hectárea.

¿Semillas de calibre grande o pequeño?

El tamaño de la semilla juega un papel muy importante en la producción de tallos, y por lo tanto en el rendimiento de la cosecha. 

En general, una semilla de un calibre grande es más resistente y soporta mejor los estreses durante el cultivo. Por lo tanto, bajo condiciones adversas de suelo y ambiente como son sequía y heladas, la semilla de calibres grandes produce tallos más vigorosos y por consiguiente tiene más ventajas que la semilla de calibre pequeño. Sin embargo, el costo de semilla por hectárea se eleva debido a que la cantidad utilizada puede llegar a ser el doble que de semilla de calibre pequeño, ya que estas últimas procuran un rendimiento mayor de las cosechas. Por ejemplo, al sembrar con una densidad de 30.000 plantas por ha se necesita de 3 toneladas de semilla de calibre grande (tubérculos de más de 100 g) y 1.99 toneladas de semilla de calibre pequeño.

Patata vieja Vs Patata nueva

Llamamos patata nueva o temprana a la que se recoge al comienzo de la primavera, cuando la planta está verde y el tubérculo aún no ha madurado completamente. Por lo general, es de menor tamaño que la patata vieja o tardía, pero más apreciada por ser muy tierna. Su piel es muy fina y lisa, se levanta fácilmente. Contiene más agua que la vieja y, en consecuencia, menos almidón y calorías; o sea, engorda menos. Al freírlas permanece su color casi blanco. Además, contiene más vitamina C.

La patata vieja o tardía se recolecta a finales de otoño. Su piel es mucho más gruesa y su carne contiene menos agua, por lo que es más compacta y se conserva durante más tiempo. Su carne amarillenta tiene un sabor más complejo y una alta proporción de almidón, así que son idóneas para guisar ya que engordan las salsas y absorben mejor los sabores. También son mejores para hacer cremas y purés.

Cada vez hay más patatas tardías, almacenadas en frío durante meses y tratadas para que no maduren o germinen. Estas patatas con lavado de cara pueden tener una apariencia parecida a la de las nuevas cuando en realidad son patatas viejas de la temporada anterior, por lo que los consumidores han de tener cuidado y comprobar los datos de los etiquetados.

Además de la patata nueva y la tardía, existe un ciclo intermedio de recogida. A estas patatas se les denomina de “media estación” y son recolectadas durante el verano, generalmente entre el 15 de junio y el 30 de septiembre

También existe una gran diferencia entre semilla vieja y semilla vieja. En general, una semilla nueva desarrolla todo su rendimiento potencial, proporcionando un cultivo más lento y productivo que una semilla vieja. Estas son algunas de las diferencias:

semilla vieja nuevaJPG

Se recomienda sembrar semillas fisiológicamente viejas si el período de crecimiento disponible es limitado debido a factores como como baja precipitación, heladas tempranas, ataque de gota e incidencia de virus, etc. En cambio, si se dispone de un período de crecimiento largo, se recomienda sembrar semillas fisiológicamente jóvenes para maximizar el rendimiento del cultivo.